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miércoles, 11 de septiembre de 2013

De António Ramos Rosa

Dónde es aquí

Dónde es aquí.
El centro,
donde se respira,
la cama limpia
el cuerpo entero y desnudo.
Dónde es el hambre y el brazo toca
el esplendor.
Respira el vientre,
la vela se despliega
al sol y al mar sin fin.

Dónde es aquí,
el hambre desnuda,
el árbol exacto
en el centro
de la alegría,
la luz y la mirada
abierta al mar.

Dónde es donde
la mano sabe
la caricia del muslo
y la lengua fabrica
su sabor a sol.
Donde el fuego enciende
el pulso del poema.

De Respirar la sombra viva. 

martes, 7 de septiembre de 2010

De Amaru

Un rostro

Los rizos bailan, enredados,
Los zarcillos se agitan,
El maquillaje cede
Bajo los finos hilos de sudor,
La mirada languidece después del placer.

Duradero sea en sus favores
Ese rostro de mujer
Que en el goce se te montó a horcajadas:
¿Para qué, dime, invocar a otros dioses?

De La centurie (Poèmes amoureux de l’Inde ancienne). Traducción francesa de Alain Rebière.

domingo, 6 de diciembre de 2009

De James Laughlin

Tiempo elusivo

En el amor puede ser peligroso
creer en el tiempo contar

con él el tiempo está aquí y luego
ya pasó No pienso

en la muerte o en el desastre sino en
la mengua la impredecible

desaparición de los días
de los que dependíamos para la felicidad.

Traducción: lr. 

sábado, 7 de noviembre de 2009

De António Ramos Rosa

Cerca del mar

El agua de un bosque
donde los pájaros son dedos sumergidos
El lugar de los cuerpos
arde hasta el fondo

Podemos subir descender
cerca del mar
la larga escalera verde entera y leve
hasta la orilla de las grandes piedras

donde el silencio de la tierra
creció a la altura de los árboles
unánime sabor enorme de las hojas que en las manos
se enrollan frescas
somos casi el agua de un secreto

como si naciésemos
con los puños fluyendo en el mar
la boca en el suelo
los huesos vivos en el abrazo

la ceniza verde que se sorbe es la savia
de un aire ardiente y nuevo
para unos labios juntos
en el silencio de las palabras jóvenes

Vivos entre las astas por los ojos
los eslabones del aire nos unen a un cuerpo único
todas las gavetas se disuelven
y de ellas sale la paloma del agua unida
cuyo pico apunta al sol del claro

Animales de sol levísimos
nos propagamos en el azul de la tierra
en los verdes claros en los castaños densos en lo oscuro
comemos los frutos de los colores dados
las piedras las piñas las agujas
cantando casi el mar

Cae la noche
sobre un muro blanco
la plenitud del follaje en el silencio
en los nudos verdes inundados por la sombra
no nos perdemos entre los árboles y las espigas
sintiendo el áspero sabor de las piedras
el polvo fino y suelto en las mejillas
el gran sorbo fresco de la brisa
noche o mar
por un camino en que las estrellas se dispersan
como las palabras de un texto
los labios sobran en el exceso suave y grande
y deletrean en el silencio del aire nocturno

De Respirar a sombra viva. 

sábado, 13 de junio de 2009

De Nuno Júdice


En Lisboa

Entras al café y te sientas en la mesa
aún sin limpiar, como si no tuvieras
elección. Apartas de ti el cenicero, la taza todavía
tibia, el vaso de jugo bebido hasta la última
gota, y sacudes los cabellos para disipar
las sombras que allí estuvieron. Tus ojos
se fijan en el techo, donde una tela
para atrapar moscas es huella de un verano ya antiguo.
Manchas de humedad y de humo,
yeso a la vista, componen el cuadro
abstracto donde buscas un sentido
a lo que te falta. Tus manos vacilan sobre
las piernas, como si no hubieras decidido
qué hacer. Pero si volvieras a salir,
¿adónde irías, ahora que cayó la noche y ya no
se ve quién pasa detrás de la ventana? Y
si te quedaras, ¿quién podrá llegar, a esta hora,
para no dejarte solo contigo mismo, en esa mesa que
los mesoneros demoran en venir a limpiar? Sin saber
porqué, guardé tu imagen, y ando con ella
en este poema que sabe tu nombre, sin nunca
decirlo, como si le hubieras pedido secreto.
De A matéria do poema (Lisboa, 2008).


lunes, 6 de junio de 2005

James Laughlin: Poemas

Como quien se despoja de una fastuosa y algo rígida máscara ceremonial, James Laughlin (Pittsburgh, 1914-1997) se calificaba a sí mismo no como poeta sino como redactor de poemas. Hasta en eso demostró tomarle la palabra a Ezra Pound, quien le dijo al joven Laughlin, su estudiante en la muy apócrifa Ezuniversidad de Rapallo, Italia, que sus poemas eran lamentables. No sin regalarle un consejo: dedicarse a la edición. Editar poesía (Pound, más que nadie, sabría cuál) era tan enriquecedor como leerla, menos improbable que escribirla con fortuna y por lo general más lucrativo. La poesía podía ser no sólo un oficio y una vocación sino una empresa. Divulgarla es una forma de servirla. ¿No era a su vez una manera feliz de invertir su herencia, de transmutar la vileza del metal en posible nobleza literaria? Con usura no se construye casa de buena piedra, pero con dinero se puede fundar una editorial. Pound le dio las señas de William Carlos Williams, quien se convirtió en su padrastro poético (el padre de la casa, como lo llama en un poema, fue siempre Ezra). Así nació la legendaria editorial estadounidense New Directions, de la que fue fundador, patrocinador y whitmaniano capitán.

Mientras editaba a medio mundo, Laughlin siguió escribiendo, en casi secreta aventura. Su poesía es no sólo urbana y civilizada, como la calificó Octavio Paz, su amigo y primer comentarista en español, sino doméstica y amorosa. El lenguaje de Laughlin tiene una deliciosa y algo engañosa sencillez rítmica, y sus visiones están hechas a un mismo tiempo de ironía y misterio. Al leer y traducir a Laughlin, uno explora no una estepa, una selva o un desierto, ni siquiera una ciudad, sino una casa, parecida a las que vemos en los cuadros de Edward Hopper, pero más sonriente. Su casa es generosa en cuartos y ventanas; uno de sus acertijos -y placeres- es la claridad.

Dice Laughlin presentando su propio trabajo: “La poesía es por naturaleza una exaltada, casi mística escritura. La poesía trabaja con instrumentos como metáforas y decoración verbal. Este escritor rara vez aspira a esos altos niveles de expresión. Sus escritos son a menudo la afirmación de hechos, tal como los ha dilucidado. Muchos son informes de sentimientos percibidos, los suyos y los de otros; o un emplazamiento de la imaginación; o acopios de lecturas de temas concernientes a escritores clásicos. Hay un mínimo de decoración”.

Ya sabemos la clave: mínimo de decoración. Es el precepto poético de Williams convertido en oráculo para escépticos. Los dos personajes principales de la poesía de Laughlin, el Amante y el Lector, comparten veneros, perplejidades y re-visiones, pero antes que nada, un tono.

La partida
Me dicen que debo partir pronto
Hacer el largo viaje a ninguna parte.
Pon las cosas en orden, dicen.
Pero yo siempre he sido desordenado
Entonces, ¿por qué cambiar ahora?
No hay demasiado tiempo, dicen.
¿Qué hacer?
Nada muy distinto, pienso,
a lo hecho hasta ahora.
Mis mejores amigos han estado
Siempre en los libros.
Leer unas pocas páginas aquí, otras allá.
Ninguna queja, pocos arrepentimientos,
Gracias a todos.


Martha Graham
Tierra y agua aire
Y fuego su cuerpo

golpea el suelo
fluye flota

parece arder
se calcina a sí mismo

hasta que no hay cuerpo
en absoluto

sólo los puros
elementos en movimiento como

la música se mueve
desde ella hacia nosotros.


Lo que me dijo el viejo beduino

Una vez en mi largo pasado
Había tanta lluvia
Que muchos de los animales murieron
Hierbas y hojas
No podían nacer para alimentarlos.

Y una vez en mi largo pasado
Había sonidos más terribles que el trueno
Caí cuando la tierra cedió, agitándose bajo mis pies
Parte de las montañas se derrumbó en el desierto
Y el mar invadió la tierra.

Y una vez en mi largo pasado
El sol se acercó demasiado a la tierra
Cada día más y más cerca
Un desajuste del orden celeste
Primero los lagos se secaron, luego los arroyos, después los manantiales
Sólo la gente de los glaciares en las montañas sobrevivió.

En mi largo pasado he conocido estas abominaciones
contra la naturaleza, estas mortales maravillas.

En árabe no hay equivalente exacto para nuestra palabra “historia.” Un beduino podría decir “en mi largo pasado” (Nota del autor).


Algunos de nosotros vinimos
a vivir dentro de sus Cantos
como en un palacio diez veces

más grande que Versalles tan-
tos cuartos tantos corredores

una corte de inconformes y
esas enormes galerías con sus

vistas interminables de un pasado
que nadie más ha visto tan bien o

entendido mejor los espejos re-
flejándose unos a otros creando

rimas entre ideas es la casa
del padre de muchas estancias

con un lugar para cada uno
de nosotros lugares para todos.

(Para Ezra Pound)


La diferencia
Después corrí
Hacia el mar
Y nadé

Un buen rato ella
Me siguió pero
No entró en el

Agua y yo pienso
Quizá eso significa
Todo pero quizá

No significa nada
Nadé mucho era de
Noche en las olas.


Sono Io l`Amore
Eso me susurró
mientras caminábamos al lado del mar
cerca del abandonado templo griego
de Pestum. Soy el amor me dijo
con un acento que apenas pude comprender.
Una muchacha campesina a la sombra del templo
pastoreando unas cuantas cabras en la pradera.
No era bella pero había
tanto brillo en su cara. Sono Io l´Amore.
Dejó pastando sus cabras y juntos caminamos a lo largo
de la playa en el fresco del verano.
No intenté hacerle el amor,
hubiera sido una profanación.
Por momentos se transformó en sierva
del templo. Sono Io l´Amore.
Nunca la volví a ver; tenía que manejar
hasta Salerno para encontrarme con amigos.
Eso fue hace medio siglo.
Pero a veces ella vuelve a mi memoria
y la escucho hablar con ese acento
que apenas puedo comprender.
Sono Io l´Amore.

Traducción de L.R. en colaboración con Daniel Pérez La Manno. Una selección más amplia fue publicada por la revista tsétsé, dirigida por Reynaldo Jiménez y Carlos Riccardo en Buenos Aires.