Y así estaban sujetos, según refiere San Agustín siguiendo el testimonio de Apuleyo, a las mismas pasiones humanas: y aun, añade, que algunos creyeron que eran los hombres los que contaminaban de sus pasiones y de sus vicios a los demonios. (En el libro apócrifo de Enoch se enseña que el pecado de los ángeles, el pecado que los hizo demonios, fue el de enamorarse de las mujeres.)
-José Bergamín, La importancia del demonio.
-José Bergamín, La importancia del demonio.