sábado, 7 de noviembre de 2009

De António Ramos Rosa

Cerca del mar

El agua de un bosque
donde los pájaros son dedos sumergidos
El lugar de los cuerpos
arde hasta el fondo

Podemos subir descender
cerca del mar
la larga escalera verde entera y leve
hasta la orilla de las grandes piedras

donde el silencio de la tierra
creció a la altura de los árboles
unánime sabor enorme de las hojas que en las manos
se enrollan frescas
somos casi el agua de un secreto

como si naciésemos
con los puños fluyendo en el mar
la boca en el suelo
los huesos vivos en el abrazo

la ceniza verde que se sorbe es la savia
de un aire ardiente y nuevo
para unos labios juntos
en el silencio de las palabras jóvenes

Vivos entre las astas por los ojos
los eslabones del aire nos unen a un cuerpo único
todas las gavetas se disuelven
y de ellas sale la paloma del agua unida
cuyo pico apunta al sol del claro

Animales de sol levísimos
nos propagamos en el azul de la tierra
en los verdes claros en los castaños densos en lo oscuro
comemos los frutos de los colores dados
las piedras las piñas las agujas
cantando casi el mar

Cae la noche
sobre un muro blanco
la plenitud del follaje en el silencio
en los nudos verdes inundados por la sombra
no nos perdemos entre los árboles y las espigas
sintiendo el áspero sabor de las piedras
el polvo fino y suelto en las mejillas
el gran sorbo fresco de la brisa
noche o mar
por un camino en que las estrellas se dispersan
como las palabras de un texto
los labios sobran en el exceso suave y grande
y deletrean en el silencio del aire nocturno

De Respirar a sombra viva.