lunes, 9 de septiembre de 2013

Un aquelarre de devaluación

Del inmenso Canetti, en su Masa y poder“Puede definirse la inflación como un aquelarre de la devaluación en el que los hombres y la unidad monetaria confluyen de la manera más extraña. Acaban siendo intercambiables, el hombre se siente tan mal como el dinero, que está cada vez peor; los hombres todos, juntos, se hallan a merced del mal dinero, y juntos también se siente igualmente devaluados”.

“Ninguna devaluación súbita de la persona se olvida jamás: es demasiado dolorosa. Uno la arrastra consigo durante toda la vida, a no ser que se pueda endilgársela a otro. Pero tampoco la masa como tal olvida su devaluación. La tendencia natural es entonces buscar algo que valga aún menos que uno mismo, que podemos despreciar de la misma manera como fuimos despreciados (…) Como objeto de esta tendencia Hitler encontró durante la inflación alemana a los judíos”.  

“En el tratamento dado a los judíos el nacionalsocialismo repitió con total exactitud el proceso de la inflación. Primero los atacó como malos y peligrosos, como enemigos; luego los desvalorizó más y más; como no tenía suficientes judíos, fue a buscarlos a los países conquistados y al final los consideró literalmente como bichos (Ungenziefer) a los que podía exterminar impunemente por millones”.