jueves, 19 de septiembre de 2013

Noche transfigurada

Alex Ross en El resto es ruido
Schoenberg demostraría estar extrañamente alerta a la criminalidad del antisemitismo nazi. En 1934 predijo que Hitler estaba planificando “!nada más y nada menos que el exterminio de todos los judíos!”. Este tipo de ideas no estaban presumiblemente en su cabeza en torno a 1907 y 1908, a pesar de que ser judío en Viena suponía vivir bajo una vaga pero creciente amenaza. El antisemitismo estaba desplazándose desde una base religiosa a otra racial, lo que quería decir que la conversión al catolicismo o el protestantismo ya no bastaba para que alguien solucionara su problema. Se estaban eliminado uno tras otro derechos y libertades. Los judíos eran expulsados de las organizaciones estudiantiles y se instituyeron los boicots. Había apaleamiento en las calles. Los apaleadores lanzaban mensajes de odio. El propio Hitler estaba en la trastienda, por alguna parte, tratando de abrirse camino como artista, erigiendo en su mente una catedral de resentimiento. Como escribe el historiador Steven Beller, los judíos estaban “en el centro de la cultura pero en el linde de la sociedad”. Mahler gobernaba en la Viena musical; al mismo tiempo, los judíos no se sentían nunca seguros paseando por las calles de noche. (Traducción de Luis Gago).