Entre testigos
La
prolongada resistencia que, agrupados bajo la autoridad de un valeroso jefe,
habían opuesto los cabres a los caraibes (sic), acabó siendo la causa de su perdición
después del año 1720. Habían derrotado a sus enemigos junto a la desembocadura
del río, y un número enorme de caraibes fueron aniquilados mientras huían entre
los rápidos de la corriente y una isla. Los prisioneros fueron devorados; pero
con esa refinada y astuta crueldad de los pueblos de América del Norte y del
Sur, los cabres dejaron con vida a un solo caraibe, que tuvo que subirse a un
árbol para ser testigo de la bárbara escena y llevar de inmediato la noticia a
su gente. Sin embargo, la ebriedad triunfal del cacique de los cabres fue de
corta duración. Los caraibes volvieron en masas tales que solo quedaron míseros
restos de los antropófagos cabres.
-Humboldt, citado por Elias Canetti en Masa y poder.