domingo, 25 de agosto de 2013

Erotismo de la playa fea

Leo revistas atrasadas, entre ellas el número de enero de la brasileña Piauí. Hay un ensayo simpático y erudito de Alan Pauls sobre las relaciones entre sexo y playa. Termino con la impresión de que me gusta ver más cuerpos playeros que Pauls. Mi necesidad de sábanas limpias para el sexo es bastante menos acentuada que la suya. Lo que sí comparto es el fervor por las películas de Rohmer, experto en amores veraniegos. Me ha dado ganas de volver a ver lo visto y ver lo no visto. Una línea: “No es el sur, no es el Mediterráneo, no son las orlas chic los que aparecen en las películas de Rohmer (y cuando surgen como Biarritz en El Rayo verde, son planas, sin brillo ni seducción), y sí las playas comunes de Normandía o de Bretaña, tan impersonales, tan carentes de color local y de glamour como una colonia vacacional del sindicato general de adolescentes”. Playas un poco onettianas, si las hay.