martes, 3 de abril de 2012

Él, ellos, nosotros

Nadie le ha puesto mejor precio a esa cabeza. Sin embargo, tan aguda prosa sobre la insania del Jefe elude con ahinco otra aberración, la que la fecunda y mantiene. Sin la corrupción económica y política de tantos venezolanos, sin esa picaresca milagrera, no se entiende al fanático a cargo. Ni al país.

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Tony Judt: "Y una vez que dejamos de valorar más lo público que lo privado, seguramente estamos abocados a no entender por qué hemos de valorar más la ley (el bien público por excelencia) que la fuerza".

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Él, ellos, nosotros