martes, 14 de febrero de 2012

Szimborska: Nota de agradecimiento

Le debo tanto
a quienes no amo.

El alivio -el acuerdo-
de que otros los necesiten más.

La felicidad de no ser
el lobo de sus ovejas.

La paz que siento con ellos,
la libertad:
el amor no puede dar
ni quitar eso.

No los espero
dando vueltas de la ventana a la puerta.
Casi tan paciente
como un reloj de sol,
entiendo
lo que el amor no puede entender,
y perdono
como el amor nunca lo haría.

Desde un encuentro a una carta
pasan solo algunos días o semanas,
nunca una eternidad.

Con ellos los viajes transcurren sin complicaciones,
uno escucha los conciertos,
visita las catedrales,
mira los paisajes.

Y cuando siete colinas y ríos
se interponen entre nosotros,
las colinas y los ríos
pueden encontrarse en cualquier mapa.

Si vivo en tres dimensiones,
en un espacio ni lírico ni retórico
con un horizonte genuino y cambiante,
a ellos se los debo. 

Ellos mismos no se dan cuenta
de lo mucho que sostienen en sus manos vacías.

"Nada les debo",
sería la respuesta del amor
a esta pregunta abierta.

(La traducción del inglés es mía).