Mientras el
mundo se entretiene con un Ratero alemán, confundiendo algunos raterismo con
democracia y avalando otros la irrefutabilidad de cualquier ley, los griegos
pican adelante. Ahora los pedófilos, los cleptómanos, los pirómanos, los
exhibicionistas, los sadomasoquistas y los jugadores compulsivos, entre otros
gremios convencionalmente anatematizados, han logrado que el Estado helénico
reconozca sus manías como formas de discapacidad. Desde luego, recibirán un
subsidio. Los maliciosos se preguntarán si la idea es subsidiar al país entero.
Los bienintencionados entienden que el subsidio es la alternativa tradicional a
la revuelta y al saqueo. Todos ganan aunque el país pierda. En estas cosas hay
que estar siempre de parte de las minorías, cuando son muchas.