Gabriel Albiac escribe sobre el impenitente amor de la clase política española por Fidel Castro:
La fobia anti-estadounidense, que es una de las emociones más fuertes sobre las cuales se constituye la España de fin de imperio, tras la derrota de 1898, funcionaba como un reloj suizo. Sigue funcionando. Idéntica. Es transversal a todas la ideologías o fes políticas. Castro, en el inconsciente de la España del siglo XX, juega la función del vengador de 1898: el gallego que arrebata Cuba a quienes a España la arrebataron. Es un delirio. Funciona.