martes, 11 de marzo de 2014

El último Baker

Geoff Dyer sobre Chet Baker:
Incluso cuando se había quedado sin dientes y la derrota había endurecido sus ojos, todavía así los paparazzi y los maníacos de la fotografía lo perseguían, asombrados con la rapidez con que había dejado de ser un pálido Shelley del bebop para convertirse en un arrugado cacique indígena, deleitados con la claridad de aquello, con la parábola de su rostro. Si hubiesen mirado con más atención, habrían visto cómo el rostro había mudado poco, cómo su expresión había permanecido constante: la misma mirada de interrogación vacía, los mismos gestos.
 Si uno escucha con atención, también la misma belleza, dicha.