jueves, 17 de octubre de 2013

A la segunda

Vengo de ver Lolita, versión Kubrick. Es la segunda vez que la veo, no recordaba muchas cosas. Ayer pensaba sobre lo que nos hace leer un libro o ver una película cuya trama ya conocemos. Se me ocurría que era como bañarse en el mar o hacer el amor: por placer, por juego, porque sí. Hoy pensé: es que olvidamos detalles. Esos detalles vuelven a la memoria con una fuerza que antes quizá no tuvieron. Sentí eso al ver mi admirada Lolita, de nuevo.