jueves, 11 de julio de 2013

Un cuarto de enfermo

Volvemos a Proust. Gide esboza la descripción ya en vías de volverse clásica, de este cuarto de enfermo, de este enfermo que sumergido en la penumbra de un apartamento cuyos muros tapiados de corcho formaban un recinto contra el ruido –incluso las ventanas estaban almohadilladas-, no recibía sino a unos pocos visitantes, y en su cama, rodeado de pedazos de papel garabateados por todos lados, escribía sin apoyo, escribía sin parar, y en lugar de leer pruebas las sobrecargaba de añadidos, mucho más que Balzac

-Walter Benjamin, "Conversación con Gide".