Si hay un poeta norteamericano a quien Eliot Weinberger
admira sin reservas es Kenneth Rexroth. Por sus traducciones de poesía china y japonesa, por el horizonte whitmaniano de su poesía (“la vida
de la mente sobre el campo abierto”), por una como despierta humildad moral que no era el rasgo más frecuente de la casa.
Hay que leer a Rexroth. Weinberger -a la muerte del poeta, en 1983- dijo
porqué: "Fue, sobre
todo, el gran poeta cristiano de Estados Unidos, con un cristianismo, hay que
decirlo, rara vez visto en este hemisferio: la comunión de una hermandad
universal".
Según dicen, no a todas horas.
Según dicen, no a todas horas.