Spintria es
el nombre dado a las monedas romanas con imágenes sexuales. Se usaban –leo en
un Digesto- como divisa oficial en los burdeles de la capital del imperio,
debido a la prohibición de portar la imagen del emperador en esos antros de
lascivia. La hipótesis es sugestiva y casi poundiana, pero un poco roma, si se
considera que –según algunos historiadores- las casas de cambio oficiales no
las aceptaban y que el dinero no era motivo de estético coleccionismo por parte
de las prostitutas y sus gerentes. Excepto, claro, si las monedas eran
rematadas en el mercado negro. Otra teoría apunta a la equivalencia de las
posturas amatorias con los números, para crear una especie de lengua comercial
entre la meretriz y su cliente. Las
spintrae conservadas –nos dicen- llegan hasta el número 29.
El dinero -decía Wallace Stevens- es un tipo de poesía.
