Eliot Weinberger: "En la lectura de poesía es donde tenemos la oportunidad de escuchar a los muertos. Al escribirla, en Occidente, podemos responderles. En China, los muertos hablan a través de nosotros. En la India nuestras identidades muertas pueden hablar. En las planicies de Norteamérica y en muchas otras culturas era un modo de invocar a los muertos. En el espectáculo azteca, el poema mismo era un espíritu vengativo. George Oppen, en una carta, decía de un poeta mediocre que no tenía suficiente miedo a la poesía".
Para bien y para mal, a la poesía hay que temerle.